La diferencia con una web normal
En la mayoría de webs que convierten, comprimen o editan archivos, el proceso es siempre el mismo: tú subes el documento, el archivo viaja a un servidor de esa empresa, allí se procesa y luego te devuelven el resultado. Aunque prometan borrarlo en una hora, durante ese rato tu nómina, tu contrato o tu DNI han estado en un ordenador ajeno.
Aquí no hay subida. Cuando abres una de nuestras herramientas, tu navegador se descarga la página y el programa que hace el trabajo, igual que se descarga una imagen o una hoja de estilos. A partir de ahí, el documento que eliges se abre en la memoria de tu dispositivo y todo ocurre dentro: se lee, se recorta, se tacha o se cambia, y el archivo final se crea también ahí. Nosotros no lo vemos, no lo guardamos y no podríamos entregárselo a nadie aunque nos lo pidieran.
Qué se descarga y qué no sale nunca
Para que la promesa sea concreta, esto es exactamente lo que cruza la red mientras usas la web:
Llega a tu dispositivo
- Las páginas, los estilos y los programas de la web, desde nuestro servidor.
- Los motores que hacen el trabajo pesado, solo cuando hacen falta: el lector de PDF, el de Word, el lector de documentos escaneados, el detector de datos personales, los que localizan la cara y quitan el fondo en la foto de carnet, el que busca los vehículos y sus matrículas en una foto o el que compara dos documentos y crea el informe. Se descargan la primera vez y el navegador los guarda para las siguientes.
- Casi todos los motores salen de nuestro servidor. Dos vienen de jsDelivr, un servicio público de distribución de librerías de código abierto: el núcleo y el idioma del lector de texto (el de los documentos escaneados y las matrículas) y el motor que quita el fondo de la foto de carnet. Son descargas, igual que las demás: hacia ti, nunca desde ti.
- La tipografía Inter, también desde nuestro servidor.
No sale de tu dispositivo, nunca
- El archivo que eliges, ni entero ni por partes.
- El texto que pegas en el anonimizador o en el comparador.
- La imagen de la cámara, si haces la foto de carnet con ella. La cámara se apaga en cuanto haces la foto.
- El nombre del archivo, su tamaño o cualquier dato extraído de él.
- El resultado que descargas.
Tampoco se guarda nada entre visitas: ni en la memoria del navegador, ni en cookies, ni en la dirección de la página. Cuando cierras la pestaña o pulsas «empezar de nuevo», lo que había en pantalla desaparece.
Compruébalo tú mismo
No hace falta que nos creas. Hay dos maneras de verificarlo en un minuto:
- Desconecta internet. Usa la herramienta una vez con un documento cualquiera (así se descargan sus motores), desconecta el wifi o los datos y úsala con otro. Funciona igual. Si tu archivo tuviera que viajar a algún sitio, sería imposible.
- Mira el tráfico de red. En Chrome o Firefox, pulsa F12, abre la pestaña «Red» y usa la herramienta. Verás las descargas de la propia web y ninguna subida con tu documento.
Por qué esto no es solo una cuestión técnica
Cuando envías una copia de tu DNI, una nómina o un contrato, lo normal es preguntarse quién va a acabar viendo ese archivo. Hacer el trabajo en tu dispositivo elimina de un plumazo casi todas esas preguntas: no hay una base de datos que puedan robar, ni una copia de seguridad olvidada, ni un empleado con acceso, ni un cambio de condiciones dentro de dos años que convierta tus documentos en material de entrenamiento.
Y para nosotros también es más sencillo: mantener esta web cuesta lo mismo tanto si la usa una persona como si la usan mil, porque no procesamos nada.
Qué pasa con los anuncios
La web es gratis y se mantiene con publicidad de Google AdSense. Cada anuncio se muestra en su propio recuadro, aislado del resto de la página, y desde ahí no puede ver lo que haces en la herramienta. Para colocarlos, la web carga el código de Google, como cualquier web con AdSense; nuestras herramientas nunca le pasan tus documentos ni lo que escribes, y el trabajo con tus archivos lo hace nuestro código en tu dispositivo, sin enviarlo a ningún servidor.
Lo que sí hacen los anuncios es usar cookies y datos de navegación, y por eso, al entrar, verás un aviso de Google para aceptarlos, rechazarlos o elegir qué permites. Lo contamos con detalle en la política de cookies y en la política de privacidad.
Qué no podemos prometerte
Preferimos decir también dónde están los límites:
- La detección automática no es perfecta. Encontrar nombres, direcciones o cuentas en un documento ayuda mucho, pero puede fallar. Por eso todas las herramientas te enseñan lo que han encontrado y te piden que lo revises antes de descargar.
- No protegemos tu dispositivo. Si el ordenador o el móvil que usas tiene un programa espía, el problema está antes de llegar aquí.
- Lo que hagas después es cosa tuya. Si envías el archivo por un canal poco seguro o lo pegas en un servicio de terceros, ya no está en tus manos.
- Un documento tachado sigue diciendo cosas. Aunque tapes el nombre, el resto del texto puede identificar a alguien. Piensa en el conjunto, no solo en los datos sueltos.
Empieza por aquí
- Kit DNI: marca de agua y las dos caras en un folio a tamaño real.
- Tachador: tapa datos de un PDF o una imagen de forma irreversible.
- Anonimizador: cambia los datos de un texto por etiquetas antes de pegarlo en una IA.
- Foto de carnet: la foto del DNI, el pasaporte o el visado con las medidas oficiales.
- Comparador: qué ha cambiado entre dos versiones de un contrato.
- Fotos: quita la ubicación de una foto, ponle una marca de agua o tapa la matrícula.